La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias mientras es bombeada por el corazón y circula por el sistema vascular. Esta se mide en milímetros de mercurio (mmHg) y se expresa con dos valores: la presión arterial sistólica y la presión arterial diastólica.

    1. Presión arterial sistólica (PAS): Es el valor más alto y representa la presión en las arterias cuando el corazón se contrae y bombea sangre hacia el resto del cuerpo.
    2. Presión arterial diastólica (PAD): Es el valor más bajo y representa la presión en las arterias cuando el corazón está en reposo, entre latidos.

La presión arterial se expresa como una fracción, por ejemplo, “120/80 mmHg”. En este caso, 120 sería la presión arterial sistólica y 80 la presión arterial diastólica. Es importante mantener la presión arterial dentro de ciertos rangos normales para prevenir problemas de salud. 

La hipertensión (presión arterial alta) o la hipotensión (presión arterial baja) pueden indicar trastornos médicos y aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Entonces, los valores normales pueden variar según la edad, el sexo y otros factores, por lo que es recomendable consultar a un profesional de la salud para obtener orientación específica.

Síntomas de la presión arterial

La presión arterial alta (hipertensión) y baja (hipotensión) pueden presentar diferentes síntomas. A continuación, se describen algunos de los posibles síntomas asociados con cada condición:

Síntomas de presión arterial alta o hipertensión

    • Dolor de cabeza. Puede ser intenso y persistente.

    • Mareos o vértigo. Sensación de inestabilidad.

    • Visión borrosa o problemas visuales. Puede haber cambios en la visión.

    • Zumbido en los oídos. También conocido como tinnitus.

    • Fatiga. Sensación de cansancio constante.

    • Problemas para respirar. Dificultad para respirar o falta de aliento.

    • Dolor en el pecho. Aunque no siempre está presente, la hipertesión puede contribuir a problemas cardíacos.

Es importante destacar que en muchos casos, la hipertensión no presenta síntomas evidentes, lo que la convierte en una “enfermedad silenciosa”. Por esta razón, es fundamental realizar chequeos regulares de la hipertesión.

Síntomas de presión arterial baja o hipotensión

    • Mareos o desmayos. Pueden ocurrir al ponerse de pie rápidamente.

    • Visión borrosa. Sensación de que la visión se nubla.

    • Náuseas. Malestar estomacal que puede ir acompañado de sudor frío.

    • Fatiga. Sensación de debilidad y cansancio.

    • Dificultad para concentrarse. Problemas para enfocarse mentalmente.

    • Palidez. La piel puede volverse pálida.

    • Sed excesiva. A veces, se experimenta sed intensa.

Es importante tener en cuenta que estos síntomas son generales y pueden estar asociados con otras condiciones médicas. 

Si experimentas alguno de estos síntomas de manera persistente o preocupante, es aconsejable que consultes a un profesional de la salud. Esto será para obtener una evaluación adecuada y recibir el tratamiento necesario. 

Además, es fundamental realizar chequeos regulares de la hipertesión como parte de un enfoque preventivo para mantener la salud cardiovascular.

Diagnóstico médico

El diagnóstico de la hipertensión o hipotensión generalmente se realiza mediante la medición de la hipertesión. Aquí hay una descripción general de cómo puede llevarse a cabo el diagnóstico en un entorno médico:

Medición de la presión arterial

El médico o el personal de salud utilizará un esfigmomanómetro (manguito) y un estetoscopio para medir la hipertesión.

La medición se realiza en milímetros de mercurio (mmHg) y se expresa con dos valores: la presión arterial sistólica (PAS) y la presión arterial diastólica (PAD).

Evaluación de múltiples lecturas

A menudo, se realizan múltiples mediciones en diferentes momentos para confirmar el diagnóstico. El médico puede recomendar mediciones regulares para evaluar la variabilidad de la hipertesión durante el día.

Evaluación de factores de riesgo

El médico evaluará factores de riesgo adicionales, como antecedentes familiares de hipertensión, hábitos alimenticios, nivel de actividad física, tabaquismo y consumo de alcohol.

Examen físico

Un examen físico completo puede ayudar a identificar posibles causas de la presión arterial alta o baja.

Pruebas adicionales

En algunos casos, el médico puede ordenar pruebas adicionales para evaluar la salud cardiovascular, como análisis de sangre, electrocardiograma (ECG o EKG), ecocardiograma u otras pruebas según sea necesario.

Diagnóstico y clasificación

Con base en las mediciones y la evaluación de factores de riesgo, el médico realizará un diagnóstico y clasificará la hipertesión según las pautas médicas establecidas.

Es importante destacar que el diagnóstico y tratamiento de la hipertesión deben ser realizados por un profesional de la salud.

Pronóstico

El pronóstico de la hipertensión o hipotensión puede variar según varios factores. Esto incluye la gravedad de la condición, la presencia de otros problemas de salud y la respuesta al tratamiento. A continuación, se describen algunos aspectos generales relacionados con el pronóstico:

Presión Arterial Alta

    • Manejo temprano y control. La detección temprana y el control adecuado de la hipertesión son fundamentales para reducir el riesgo de complicaciones a largo plazo.

    • Complicaciones a largo plazo. La hipertensión no controlada puede aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares, enfermedad renal, problemas oculares y otras complicaciones.

    • Estilo de vida y tratamiento. Adoptar un estilo de vida saludable (dieta balanceada, ejercicio regular, control del estrés) y seguir el plan de tratamiento prescrito por el médico son pasos cruciales para mejorar el pronóstico.

Presión Arterial Baja

    • Determinación de la causa. El pronóstico de la hipotensión depende en gran medida de la causa subyacente. Algunas formas de hipotensión pueden ser tratadas y manejadas eficazmente.

    • Prevención de desmayos. Las personas con hipotensión ortostática (baja presión al ponerse de pie) pueden tomar medidas para prevenir desmayos, como levantarse lentamente.

    • Manejo de la causa subyacente. En casos de hipotensión relacionada con problemas médicos, el manejo de la causa subyacente puede mejorar los síntomas.

Es fundamental destacar que ambos trastornos de hipertesión, ya sea alta o baja, requieren atención médica y seguimiento. 

La colaboración con un profesional de la salud es crucial para el manejo efectivo, la prevención de complicaciones y la mejora del pronóstico a largo plazo. 

Además, las personas diagnosticadas con hipertesión o hipotensión deben seguir las indicaciones de su médico, tomar los medicamentos según lo recetado y realizar cambios en el estilo de vida según sea necesario para mantener una buena salud cardiovascular.